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Y la muerte no tendrá dominio: nuevo libro de Victoria Guerrero Peirano

por: Claudia Cisneros Méndez*

 

Hoy, sábado 27 de Julio, siento que tengo una hermosa misión: la de presentar el último libro de la poeta, escritora y activista feminista Victoria Guerrero Peirano en esta Feria Internacional del Libro 2019 en Lima-Perú. 

 

Conocí a Victoria el año pasado en uno de los momentos más vulnerables de mi vida, luego de tomar conciencia y liberarme de una relación amorosa que se tornó abusiva y cruel. Mientras pasaba una corta estadía en Lima, y antes de decidirme a denunciar la violencia sexual y psicológica sufrida, Victoria me abrazó con amor de hermana y fue fundamental para mi proceso de sanación – que aun sigue su curso. 

 Victoria no solo es una admirable mujer y persona, es una escritora y poeta extraordinaria, además de una voz activa y consecuente del movimiento feminista en el Perú.

 A raíz de la foto de la inauguración de esta edición de la feria en la que figuraban prominentemente nueve hombres y ni una sola mujer en el panel inaugurador, y que mostró una vez más la normalización de la hegemonía masculina en todo ámbito social, político y cultural, Victoria decidió renunciar a presentarse presencialmente en la FIL en un acto concreto de protesta ante la ceguera persistente en nuestra sociedad acerca de estas inequidades.

Si bien la FIL reaccionó con un admirable pronunciamiento de respuesta en la forma de un mea culpa, el daño público fue hecho; entonces la protesta continuó como una manera de llamar a la atención sobre cómo es necesario esforzarnos más en llegar a tener una mirada social, de equidad y justicia; una mirada que en algún momento llegue a ser espontánea y esté normalizada.

Pero esa normalización jamás llegará si en estos momentos cruciales de la historia – y del cambio del paradigma social de los roles de géneros- no ponemos especial atención e intención a las decisiones que tomamos y que impactan en la validación de la hegemonía masculina.

Este es un cambio de paradigma cuyo motor es la protesta femenina sin pausa en todo ámbito de vida en los que estas inequidades se dan en los que la normalización de lo masculino como supuesto representante de lo universal aun persiste: desde el uso del lenguaje que crea sentidos, hasta las políticas públicas necesarias para empujar el cambio social. Este cambio de paradigma también está siendo potenciado gracias a la visibilización global y las posiblidades de alcance de las redes sociales pero que no será efectivo sin actos concretos de señalización y de protesta que se den en la vida cotidiana de cada mujer conciente, desde su ámbito de vida personal y laboral.

Actos desafiantes al sistema hegemónico patriarcal también en el ámbito de las letras y la cultura como el que ha llevado a cabo Victoria decidiendo no estar presente hoy, y con el riesgo a ser estigmatizada por los poderes detractores o marginada por quienes deciden invitaciones y visibilización. 

Por eso es que la protesta de Vicky es simbólica e importante; porque con ella, por lo menos dentro del círculo literario nacional ella envía un mensaje de protesta y alerta. Por eso que ella decidió no estar presente en esta presentación de su libro; pero sí nosotras, sus hermanas que estamos con ella y apoyamos codo a codo la lucha y que por ello también consideramos que el espacio femenino necesita ser conservado; pero además porque lo que Victoria ha dejado en este libro es un pedazo de vida y muerte, un trozo de existencia y experiencia personales en prosa poética que disparan las más intestinales interpelaciones personales para quien la lee. 

 Por eso, por su escritura que conmueve, por su activismo consecuente, por su abrazo de mujer y hermana es que siento el fuego y la alegría para presentarme, de presentarnos esta noche y de algún modo intentar representarla para quienes la conocen, y presentarla para quienes tienen que conocerla ya.

 Es por todo esto que Vicki hoy no está acá en persona pero sí en su representación decenas de escritoras mujeres que hemos puesto a disposición de quienes quieran acompañarnos en este acto simbólico de protesta y visibilización de las mujeres en la cultura y las letras. Con las caras de algunas de las escritoras peruanas más importantes e invisibilizadas por la hegemonía masculina, queremos dar inicio a esta presentación con una foto inaugural, que a contramodo de la foto inaugural de la feria, tiene en este panel representativamente a mujeres escritoras peruanas. Invitamos al público que quiera sumarse a esta foto que nos acompañen con sus caretas de escritoras peruanas acá en este estrado.

 

 

Y LA MUERTE NO TENDRÁ DOMINIO es el título de esta pequeña joya de la literatura peruana parida por Victoria Guerrero. Es el título y tema de un poema de Dylan Thomas aunque Victoria nos advierte desde el inicio que el título alternativo y descarnado de su libro es: Matar a la madre.

Matar a la madre, simbólicamente, y todas las contradicciones existenciales que derivan de ese asesinato. 

Un asesinato imprescindible 

y a la vez 

casi imposible. 

La madre nunca muere del todo. No puede. 

La madre no es otro cualquiera, es quizás el otro más referencial de nuestras vidas, sea por identificación con ella como por referente de diferenciación. 

Hasta la diferenciación ocurre en función a ella.

Matar a la madre siempre será una tarea inconclusa. Biológicamente estamos hechas de sus huesos y sangre. Quizás la única forma de acometer del todo tal asesinato sea cuando nuestra propia existencia se extinga.

Pero nadie, o muy pocas, se atreven a hablar abiertamente de esta pulsión matricida, ni de sus heridas y cicatrices.

Victoria lo hace en este libro que, que no les engañe el tamaño, en este pequeñito envase de texto están contenidas todas las costras, los desgarros y los dolores de ese complejo universo madre-hija. Pero escritos de tal forma,

-y quiero recalcar la forma-

que no hay manera de no sentirse presa y cómplice, no hay forma de no sentirse estremecido y afectado por lo que aquí se narra desde los infiernos más íntimos. Pero con una prosa poética tan a la vez discreta como descarnada; tan, a la vez intensa como disparatada. 

Es el triunfo de las palabras como piezas para crear atmósferas que recrean sentimientos, que los hacen palpables, vivos, salirse de la hoja seca del papel, para inundarla de vida mientras aborda la muerte; una prosa poética existencialista que tiene respiros geniales con la enhebración de una línea narrativa sobrenatural y fantástica protagonizada por una coneja parida medio muerta pero que se relaciona directa y vívidamente con la más cruda realidad. Cada vez que esa crudeza está a punto de volverse insoportable, la coneja toma protagonismo y nos libera de esa intensidad transformándola en algo exótico y hasta extravagante, aunque sin perder el hilo existencial de la narración. 

Como si viviéramos queriendo olvidarlo, Victoria nos recuerda que todas tenemos cuentas pendientes con nuestras madres o lo que representan; solo que pocas nos hemos atrevido a interrogarnos, y menos a hacerlo públicamente. Por eso este paso de hacer público lo privado, algo tan íntimo como la pulsión de matar a la madre es tan significativo. Hay algo en la expresión de lo privado hecho público que consolida la dimensión de lo real. 

De lo real y lo universal. 

Porque lo que nos decimos para adentro es casi siempre en voz baja, poco y muchas veces permanece en el inconsciente o lo poco consciente aunque indefectiblemente afecta nuestras relaciones y vidas públicas y privadas de maneras en extremo importantes. 

Mientras que lo que nos atrevemos a decir hacia fuera, a viva voz, es a voz de liberación; es muy parecido a los procesos de denuncias de abusos y agresiones en el ámbito privado que solo se cristalizan como una posibilidad de liberación una vez que nos decidimos a hacer de eso privado algo público. Recién entonces se encarna en la realidad social y podemos empezar a combatir sus efectos perniciosos, autoconocernos mejor y sanar.

Por supuesto que siempre está el riesgo de la estigmatización y de la vulnerabilidad de quedar expuesta ante la decisión de hacer público lo privado. Pero la ganancia termina siendo doble, la de la liberación personal tanto como la de la identificación de una complejidad compartida por muchas y que ayuda a problematizar socialmente esa herida compartida. 

No hay acto más valiente que la propia y pública autocrítica despiadada. 

Lo que más importa es nombrar todo aquello que permanece oculto y que interesa nombrar para hacerlo inteligible, primero para nosotras mismas y al mismo tiempo para todas. La escritura, si no es curativa, como sostiene Victoria en este caso, por lo menos sirve para “cartografiar la catástrofe” en medio de esos procesos de “crisis y caos”, y eso, ya es un inicio importante. 

Esa cartografía propia del caos que Victoria ha capturado en este libro, es tan personal y real como universal. Este libro, así pequeñito como lo ven, es una poderosa herramienta de interpelación. No esperen más respuestas que la que cada cual se puede dar a sí misma.

Yo quiero decir, sin espoilear la narrativa, que se van a sorprender de una manera poco convencional. Porque leer este libro es como entrar a una dimensión extraña y conocida a la vez; a través de los hilos conductores de lo real y lo fantástico Victoria logra una rara consecuencia: que el texto no se estrangule o sea sombrío, pero que tampoco deje de ser complejo, porque cuando de lo real no puede decirse más a riesgo de hacerse insoportable, lo fantástico entra a oxigenarlo; lo enriquece a la vez que lo vuelve todo más extraño sin dejar de sentirse cercano. 

No quiero extenderme mucho más ni revelar más secretos de esta joya literaria porque será para ustedes mucho más placentera la sorpresa con la que se van devorando estas páginas y que a fin de cuentas es una radiografía existencial y fantástica de una escritora que escribe desde la mujeridad – tantas veces subvaluada por la hegemonía cultural y literaria masculina -para la universalidad y la posteridad. 

Viva Vicki y todos los merecidos aplausos para ella. Gracias por regalarnos de ti, y para todas, Y la muerte no tendrá dominio.

*Claudia Cisneros Méndez es periodista y activista peruana.
About The Author

El Comando Plath surge del hartazgo. Hartazgo de ser estereotipadas, hartazgo de ser invisibilizadas, violentadas y ridiculizadas. El Comando Plath somos un grupo de mujeres escritoras, artistas e intelectuales. El Comando Plath somos todxs.

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