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Lima, 1974

Mariana de Althaus

El lenguaje de las sirenas

(fragmento)

 

PERSONAJES

Paul, el hijo.

Camille, la hija.

Margot, la madre.

Félix, el padre.

Elvira, la empleada.

Richard, el amigo de Félix.

(Los textos en negrita de Elvira son textos que ella dirige al público.)

 

1.

Oscuro. Se oye un mar embravecido. Se oye la voz de Elvira. 

ELVIRA Hoy hay bandera roja. Dicen que vendrá un tsunami que inundará las calles de Playa Blanca. Algunos se han quedado encerrados en sus casas. La mayoría ha regresado a la ciudad. Pero ellos, como todos los sábados, han bajado a la playa. No hay nadie. Las olas son enormes. No hay sol. Un viento helado. (Pausa) Hay días en los que uno debería quedarse en cama. Pero se pone de pie, y sale con un puñal. Dispuesto a clavarlo en el corazón de la mala suerte.

Vemos a Elvira, vestida con uniforme de empleada doméstica. Carga un cooler y dos sillas de playa. Instala las cosas.

Llegan Félix, Margot, vestidos con ropa de playa y con lentes oscuros. Camille llega tras ellos, vestida de negro. 

ELVIRA: Todos miran el mar. El señor Félix dice…

ELVIRA 

Y FELIX: Qué buenas olas.

ELVIRA: Se acomodan.

Elvira los ayuda. Camille se sienta alejada de todos, y se pone unos grandes audífonos. Paul sigue mirando el mar. 

PAUL Hace frío.

FELIX Elvira, trae la tabla.

MARGOT ¿La tabla de picar?

FELIX No seas graciosa, Margot. Voy a correr unas olitas.

MARGOT Por Dios, Félix.

FELIX Qué.

MARGOT No te vas a meter.

FELIX Claro.

MARGOT ¿Quieres morir ahogado?

FELIX ¿Morir? ¡Por favor! Yo he corrido olas más grandes.

MARGOT Ay, no me hagas reír por favor, Félix. Ponte bloqueador, Paul.

CAMILLE No hay sol.

MARGOT Igual quema, te vas a llenar de pecas.

ELVIRA ¿Algo más, señora? 

MARGOT No, anda nomás Elvi.

FELIX Trae la tabla, Elvira.

ELVIRA ¿En serio, señor?

FELIX Claro.

Elvira se queda estática mirando a Margot.

FELIX (A Elvira) ¿Qué pasa?

MARGOT Félix, nadie va a correr olas. (A Elvira) Anda nomás.

FELIX ¿Por qué no? Déjate de cojudeces, Margot. Tráela Elvira, por favor.

ELVIRA (A Margot) ¿La traigo o no la traigo?

Margot asiente. 

ELVIRA: Voy a buscar la tabla.

FELIX ¿Qué hora es, ya son las doce?

MARGOT Falta.

FELIX Camille, por qué te has puesto tan lejos, ven.

MARGOT Ya viene, no la abrumes. 

FELIX ¿Qué le pasa? 

Margot le indica con un gesto que se calle.

PAUL (Devolviéndole el bloqueador a su mamá) No hay sol.

MARGOT Félix, ponte bloqueador. No sé si está tomando su medicación. Dice que sí, pero no sé. Yo creo que no.

FELIX ¿Me sirves un pisco, amor?

MARGOT Todavía no son las doce. Quemó el vestido que le compré.

FELIX ¿Lo quemó?

MARGOT Lo quemó.

FELIX ¿Fuego?

MARGOT Fuego, Félix, FUE-GO. Vestido hecho cenizas.

PAUL Era horrible.

FELIX Tenía colores, Margot.

MARGOT No tantos.

FELIX Has debido comprarle uno negro.

MARGOT No había. No se usa el negro en verano. Ponte bloqueador.

FELIX No hay sol, hace frío. Mejor pásame una chompa. Ya son las doce, creo.

MARGOT Falta.

FELIX Nunca había visto la playa vacía. Me siento un poco… solo.

ELVIRA: Se oyen las olas explotar contra la orilla.

FELIX ¿Por qué lo quemó?

MARGOT Qué sé yo. También metió a la hoguera todas las revistas de moda que le doy semanalmente y avivó el fuego con el perfume que le regalaste en navidad.

FELIX Carajo. Encima de loca, ahora se está volviendo marimacha.

MARGOT Cállate.

FELIX Ese psiquiatra no está funcionando. 

ELVIRA: El mar grita.

FELIX ¡Mira esa ola!

MARGOT Está creciendo…

FELIX Es enorme…

PAUL Está un poco bravo el mar.

FELIX Un poco, sí.

ELVIRA: Una ola revienta con odio contra la arena mojada.

Se asustan.

MARGOT Tal vez es cierto.

FELIX Qué.

MARGOT Tal vez vamos a morir hoy.

FELIX Ahí viene otra.

MARGOT Me muero, es inmensa.

ELVIRA La ola explota contra el mundo y el señor Félix grita de felicidad.

FELIX ¿Por qué no han bajado Ramón y Rita? Hay que llamarlos.

MARGOT Se han ido a la ciudad. Mejor. (Hojeando una revista) ¡Sara en biquini!

FELIX ¿Se han ido Ramón y Rita? ¡Ibamos a hacer parrillada!

PAUL (Mirando la revista) ¿Esta es Sara?

FELIX A ver.

PAUL Guau, ¿qué se ha hecho?

FELIX (Mira la revista) ¿Se ha puesto tetas?

MARGOT Félix: ahora sí soy un pudín a su lado. Te dije que iba aprovechar para reencaucharse toda, ¿te acuerdas que te dije? Tetas, lipo y jalada a la vez. Este invierno me toca a mí, Félix, te aviso.

FELIX La empresa está en crisis, Margot. ¿Crees que tengo plata para reencaucharte? 

MARGOT Tú también deberías sacarte un poco de la panza.

FELIX La lipo es para mujeres.

MARGOT Haz abdominales entonces. 

PAUL Tienes que dejar los carbohidratos.

FELIX: Mariconadas.

ELVIRA: Regreso a la playa.

FELIX ¿Y la tabla?

ELVIRA La tabla no está, señor.

FELIX ¿Cómo que no está? ¿Dónde la has metido?

PAUL Papá, hace años que no la usas, se la habrán comido las hormigas.

FELIX Tiene que estar en alguna parte. En el depósito seguro está.

ELVIRA No está, señor, ya busqué…

FELIX Regresa y búscala bien. Si no está, alguien se la ha robado.

ELVIRA ¿Quién se la va a robar, señor?

FELIX Tu novio, seguro.

MARGOT Elvi, anda nomás. 

FELIX Pregúntale a Paul si la ha visto. Tal vez la ha usado para algún ritual.

ELVIRA (Saliendo) Voy a preguntar a la Sonia.

FELIX ¡Elvira!

ELVIRA Sí, señor.

FELIX ¿Tú crees que sea cierto lo del tsunami?

ELVIRA Eso dicen las autoridades, señor.

FELIX ¿Quiénes?

PAUL Las autoridades, papá.

MARGOT (En inglés, para que no la entienda Elvira) Félix, don´t make fun of her.

FELIX ¿Quiénes son esas “autoridades”?

ELVIRA No sé, señor. A mí me han dicho…

MARGOT ¿Y no tienes miedo Elvi?

ELVIRA Sí señora.

MARGOT ¿Y qué haces acá?

ELVIRA Es mi trabajo. 

FELIX Así me gusta, Elvira. ¡Eres una mujer valiente! Tráeme un ceviche del Club por favor.

ELVIRA Sí, señor. 

MARGOT Gracias, Elvi.

ELVIRA: Cuando me voy, el mar ruge.

MARGOT Tal vez sería mejor que nos vayamos.

FELIX De ninguna manera. ¡Elvira!

ELVIRA: Regreso corriendo y le pregunto…

ELVIRA ¿Sí, señor?

FELIX Con bastante ají.

MARGOT Ají no puedes, Félix.

FELIX Una pizca.

MARGOT Te va a explotar la úlcera.

FELIX No dramatices, Margot.

MARGOT El doctor fue muy claro.

FELIX El doctor me tiene envidia.

MARGOT   ¿Ah, sí? ¿Y qué parte te envidia, exactamente?

FELIX En general.

Pausa. Elvira mira alternativamente a Félix y a Margot. 

ELVIRA ¿Con ají o sin ají?

MARGOT Sin. / FELIX: Con.

Elvira mira a Margot, confundida. Margot respira profundo. Luego asiente. 

ELVIRA: Voy a la casa.

ELVIRA Y 

CAMILLE: Un cangrejo corre confundido en la orilla.

MARGOT Tal vez es verdad que va a haber un tsunami.

El Sistema Solar

 

 

Una sala. Dos sillones. Al centro, una mesita que tiene sólo tres patas. La cuarta pata de la mesita está reemplazada por una botella vacía. En la pared del fondo, un gran oleo antiguo de un apuesto señor de mediados del siglo pasado.

También hay un árbol de navidad. Unos pocos regalos al pie del árbol. Y un nacimiento. No está el niño Jesús.

Edurne, una mujer de treinta y cinco años, está sentada en un sillón, como una muñeca antigua a punto de romperse en una vitrina. En el otro sillón está sentado Puli, un niño de ocho años. 

EDURNE Cuando yo era niña, el mundo tenía 9 planetas.

PULI ¿Te has puesto triste?

EDURNE No. Es raro.

PULI Es que nunca hubo 9, en realidad habían 8. En el 2006, una convención de astronomía en Europa le quitó el título de planeta a Plutón.

EDURNE ¿Se portó mal?

PULI Lo declararon planeta enano porque no reúne las características necesarias para ser llamado planeta.

EDURNE Que sea enano no quiere decir que no sea planeta.

PULI Tía…

EDURNE ¿No es una especie de discriminación interplanetaria?

PULI ¿Puedo seguir?

EDURNE Sí.

PULI Bueno. El sistema Solar está conformado por 8 Planetas, como Marte, la Tierra, Júpiter, etc; Planetas enanos, como Plutón; satélites, como la Luna; asteroides y cometas. El Sol es la estrella. Determina día y la noche y es la principal fuente de energía de la vida, al menos en la tierra.

EDURNE ¿Y el sol se puede apagar?

PULI Claro. Algún día se va a apagar. 

EDURNE ¿Y qué va a pasar con nosotros?

PULI Se convertirá en un agujero negro o una Gigante Roja y se tragará a la Tierra, a Venus y a Mercurio.

EDURNE Falta mucho para eso, ¿no?

PULI Sí. ¿Puedo ir a ver la tortuga?

EDURNE ¿Cuánto falta?

PULI Un montón.

EDURNE Pero cuánto. Cifras.

PULI Cuando regrese mi papá, no me va a dejar que vaya a ver la tortuga.

EDURNE ¿Pero qué pasa con la tortuga? ¿Vas a ir a conversar con ella? No pasa nada con las tortugas, te cuento, son los animales más aburridos del universo. 

PULI ¿Entonces por qué tienes una tortuga?

EDURNE Cuéntame otra cosa. ¿Tienes novia?

PULI No.

EDURNE ¿No te gustan las chicas?

PULI No.

EDURNE ¿Los chicos?

PULI Sólo me gustan los animales.

EDURNE Ya, pero eso es diferente, no vas a besar a un caballo… ¿Por qué no te gustan las chicas?

PULI Preguntan mucho.

Entra Pavel, de treinta años, con una botella de vino.

PAVEL ¿Todavía no llega?

EDURNE Ya deben estar llegando.

PULI Papá, ¿puedo ir a ver la tortuga?

PAVEL No. (A Edurne) ¿Por qué dices “deben”?

EDURNE ¿Cómo que por qué digo “deben”? 

PAVEL ¿Viene con ella?

EDURNE Claro.

PAVEL ¿Por qué no me dijiste?

EDURNE ¿No te lo dije? 

PAVEL No.

EDURNE Me olvidé.

PAVEL Puli, anda a ver la tortuga.

Puli sale. 

EDURNE Es su novia, quiere pasar la navidad con su novia también, es natural.

PAVEL Para eso está el día de los novios, ¿por qué tiene que pasar con la novia la navidad? El día del padre uno está con su familia, no con la novia…

EDURNE Ella no tiene.

PAVEL Qué.

EDURNE Familia. Ella no tiene familia.

PAVEL Tiene tías.

EDURNE Ha estado a punto de morir,  Pavel, hemos podido pasar la navidad en el cementerio. Puli está feliz porque su abuelo está sano, hagamos un esfuerzo y tratemos de llevar la fiesta en paz, ¿sí? Además yo tengo que contarle. 

Tocan la puerta. Edurne va a abrir. Entra Leonardo, el padre, en una silla de ruedas que empuja Paula, una joven de 30 años. 

LEONARDO ¡Buenas noches!

EDURNE Hola, papá. Feliz navidad. (Le da un beso. A Paula, seria) Hola.

PAULA Hola, Edurne.

Pavel y Paula se miran; luego Pavel voltea la mirada.

LEONARDO Hola, Pavel. Feliz navidad.

PAVEL (Grita) ¡Puli, el abuelo!

EDURNE Cómo has adelgazado, papá. 

Entra Puli y mira a Leonardo. 

LEONARDO ¿Has visto un fantasma? ¡Ven a darle un beso al abuelo!

Puli corre a besar a Leonardo.

PULI ¿Ya no puedes caminar?

LEONARDO Sí, claro…

EDURNE ¿Alguien quiere una copita? 

LEONARDO Sí, yo.

PAULA Tú no puedes, Leonardo.

LEONARDO Bah, una copita…

EDURNE Es verdad, papá, no puedes, te acaban de operar. Tendremos que brindar nosotros por ti. 

PULI Papá, ¿ella no es la que iba a tocar la guitarra a la casa?

EDURNE He preparado el pavo como lo hacía la abuela, papá, como te gusta. 

LEONARDO Edurne heredó el talento culinario de la abuela…

EDURNE ¡No! Sólo las recetas…

PAULA Sí, me acuerdo que probé una vez una lasaña que hiciste para el cumpleaños de…

EDURNE No.

PAULA Sí, era una lasaña vegetariana, para el santo de Pavel.

EDURNE Salió mal. Se quemó la lasaña vegetariana. 

PAULA Por los costados, pero sabía bien por…

EDURNE Salió mal. Ese no es un buen ejemplo.

Silencio.

LEONARDO Pero qué maravilla esto, ¿eh? Todos juntos, otra vez… ¿cuándo fue la última vez que estuvimos juntos? 

EDURNE El santo de Puli, hace casi un año.

PAVEL Justo antes de que me quites la novia.

Silencio.

EDURNE Puli, ve con la tortuga.

Puli sale.

ENTONCES ALICIA CAYÓ

(fragmento)

 

PERSONAJES

 

Alba 50 años

Basilio 50 años

Alicia 40 años

Martín 42 años

Daniela 45 años

Paz 15 años

 

I.

Una habitación de hotel. En una pared hay un cuadro de un conejo blanco. 

En un escritorio está sentada Daniela, frente a una lap top. Lee el libro “Alicia en el país de las maravillas”.

Alba está sentada en un sillón, tomando una copa de vino. 

Daniela y Alba no se ven entre sí. 

DANIELA (Leyendo) “Alicia le daba vueltas a su cabeza formando proyectos para ahuyentar el tedio. Hubiese deseado que le ocurriera algo extraordinario, pero se levantó conformándose con corretear por el bosque en busca de flores. Unos minutos después, vio a su lado, como aparecido por arte de magia, un conejo blanco.”

Tocan la puerta. Daniela no oye y se pone a escribir en su computadora. 

Alba va a abrir la puerta. Es Basilio. Se dan un frío beso en la boca. 

BASILIO ¿Por qué has escogido este hotel? 

ALBA ¿No te gusta?

BASILIO La recepcionista fuma pipa.

ALBA Adorable.

BASILIO Es raro. 

ALBA Sí.

BASILIO Yo hubiera preferido ir al Marriot, la verdad.

ALBA ¿Quieres una copa?

BASILIO Estoy cansado.

ALBA No tienes que trabajar mañana. Hace años que no tenemos una noche para nosotros.

BASILIO Dormimos en la misma cama, Alba. Hace años que tenemos la noche sólo para nosotros.

ALBA Ven, tómate una copa conmigo.

BASILIO ¿Es verdad lo de la fumigación? No te lo has inventado para encerrarme en un hotel, ¿no?

ALBA ¿Por qué querría encerrarte en un hotel? Si estuviera tan desesperada por tener sexo, encerraría a un admirador joven y apuesto, no a ti.

BASILIO Sólo a ti se te ocurre hospedarte en un hotel que se llama Wonderland.

ALBA Es mi libro favorito.

BASILIO Uno de mis libros favoritos es “El ruido y la furia”, y no por eso voy a meterme a un hotel que se llame así.

ALBA Relájate Basilio, mira qué rigidez. (Le masajea los hombros) Estar en un hotel es como vivir en una novela. A mí se me ocurren un par de historias interesantes para esta noche.

BASILIO Ya. 

ALBA ¿Me vas a decir qué diablos te pasa? Hace una semana que me esquivas. (Pausa) Qué pasa, Basilio.

BASILIO Tengo que ir al baño.

Basilio entra al baño. Alba descubre el cuadro del conejo blanco.

DANIELA (Escribe) Aparece un conejo blanco.

ALBA Un conejo blanco.

Basilio sale del baño. 

 

BASILIO Quiero separarme, Alba. Me he enamorado de otra mujer.

Pausa.

ALBA Un conejo blanco.

Alba se levanta lentamente y entra al baño.

 

II.

Alicia entra a la habitación. La acompaña Martín. Ninguno de los dos ve a Basilio ni a Daniela. Alicia empieza a besarlo y trata de sacarle la ropa, mientras lo conduce a la cama. Llegan a ella torpemente. Caen y siguen besándose. De pronto, él se aparta y se sienta al borde de la cama. Ella lo mira sin entender.

MARTÍN Tengo hambre.

Alicia vuelve a besarlo. Él vuelve a apartarse. 

MARTÍN En verdad tengo hambre. ¿No quieres comer algo? 

ALICIA No hemos venido a comer. Hemos venido a hacer el amor. Después pedimos algo.

MARTÍN Pero tengo mucha hambre. 

ALICIA Estás bromeando.

MARTÍN No fue una buena idea venir.

ALICIA Carajo.

MARTÍN Esto no está funcionando, Alicia. 

ALICIA No quieres tener un hijo. Dilo de una vez.

MARTIN No es eso.

Pausa. El conejo blanco del cuadro habla.

CONEJO ¡Es muy tarde! ¡Maldito tiempo! ¡No voy a llegar!

ALICIA ¡No quieres tener un hijo! ¿Para qué me has hecho perder el tiempo todos estos meses? Dime la verdad, por favor.

MARTIN Tu obsesión por salir embarazada me inhibe sexualmente.

ALICIA Tienes miedo de fecundarme.

MARTÍN No. No tengo miedo de fecundarte.

ALICIA No te burles, te lo ruego.

MARTIN Acostarme contigo se está convirtiendo en una obligación, y así no provoca. Cuando llegan los días fértiles te conviertes en una mantis religiosa, y yo en un pene que camina, o un saco de espermatozoides, y a mí eso sólo me produce ganas de salir corriendo, Alicia, la verdad.

Pausa.

MARTÍN Lo siento.

ALICIA Una mantis religiosa.

MARTÍN La araña ésa que se come al marido mientras copulan.

ALICIA Esa es la imagen que tienes de mí. Una araña que te come.

MARTÍN Es una metáfora.

ALICIA Yo sólo estoy tratando de concebir a nuestro hijo.

MARTÍN Lo sé, pero no podemos hacerlo…

ALICIA Pensé que lo queríamos los dos.

MARTIN Alicia…

ALICIA No voy a salir embarazada.

MARTÍN Sí vas a salir embarazada, Alicia, sólo tienes que dejar que pase…

ALICIA No puedo dejar que pase. Sólo tengo siete días fértiles al mes. De los siete días, cuatro llegas tardísimo del trabajo, y de los tres que quedan, dos tienes partido de fútbol, o reunión con tus amigos, o migraña. Sólo nos queda uno, y considerando que los dos somos viejos y que nuestros óvulos y espermatozoides están cansados, no van a encontrarse jamás. No puedo dejar que pase, ¿comprendes? Porque no va a pasar. Necesito tu colaboración.

MARTÍN Cálmate Alicia…

ALICIA Nunca voy a salir embarazada. ¿Cómo voy a salir embarazada si tú no quieres que yo salga embarazada? (Grita) Necesito tus espermatozoides para salir embarazada, ¿recuerdas? ¡Los necesito!

MARTÍN Creo que esto se está poniendo fuera de control. Vamos a pedir algo de comer.

Alicia se encierra en el baño. 

Martín se queda sentado al borde de la cama, a punto de caerse.

 

III.

Daniela deja de escribir y graba un mensaje de voz en su teléfono.

 

DANIELA Rodrigo, llámame por favor. Tienes venir a recoger a tu hija al Hotel Wonderland.

 

Entra Paz. Deja su mochila al pie de la cama, y se echa en ella.

 

DANIELA Vamos a tener que dormir juntas. Como cuando eras niña.

 

PAZ Este hotel es una mierda. No tiene sala de televisión ni internet ni piscina. 

 

DANIELA Lo único que necesitaba era un escritorio.

 

PAZ No entiendo cuál es la idea de venir a un hotel. Te podías encerrar en tu casa, desconectar los teléfonos y ya.

 

DANIELA Es una cuestión psicológica. Además esta noche es imposible que escriba con la fiesta de los vecinos. Escúchame, Paz: tengo que entregar esto el lunes. Sólo voy a poder detenerme para comer e ir al baño. Supongo que tu papá prenderá su teléfono mañana y le decimos que te recoja. Mientras, tú puedes escuchar música, pero sin volumen. O puedes leer, ¿has traído un libro?

 

Paz no responde.

 

DANIELA Bueno, también puedes dormir, ya es tarde. 

 

PAZ No, voy a seguir llamando a mi papá. De repente me recoge ahora.

 

DANIELA Como quieras.

 

PAZ ¿Puedo ir al bar?

 

DANIELA No.

 

PAZ Sólo voy a tomar una limonada.

 

DANIELA No es verdad, te vas a tomar una cerveza.

 

PAZ No, me voy a tomar una limonada.

 

DANIELA ¿Por qué no te la pides a la habitación?


PAZ Porque quiero tomarme una limonada a solas en el bar.

 

DANIELA Es peligroso que una niña se siente sola en un bar. Un hombre pervertido podría aprovecharse de ti.

 

PAZ Qué imaginación tan torcida.

 

DANIELA Sentarte sola en un bar se puede ver como una invitación a que se te acerque un hombre.

 

PAZ Al menos tendría con quién conversar.

 

DANIELA Anda al restaurant y conversa con la mesera.

 

PAZ Voy a tomar una limonada en el bar.

 

DANIELA ¡He dicho que no!

 

PAZ ¡Para qué me has traído! ¿Para encerrarme en un cuarto para ver cómo escribes una de esas obras de porquería?

 

DANIELA ¡Te he traído porque no tengo dónde dejarte! ¡Yo no tengo la culpa de que tu papá te haya dejado plantada! 

 

PAZ ¡No me ha dejado plantada! ¡Seguro le pasó algo!

 

DANIELA Claro.

 

PAZ ¡Tú siempre piensas lo peor de él!

 

DANIELA Mira, Paz: tu papá es un buen hombre, te quiere mucho, pero la verdad es que las primeras cien veces que él no llegó a la hora, temí que le hubiera pasado algo, pero a partir de la 101 ya me di cuenta de que él ES así. 

 

PAZ ¿Y tú siempre llegas a la hora?

 

DANIELA ¡No, pero por lo menos tengo mis prioridades claras, y nunca te dejaría plantada para largarme de fin de semana con mi novio de turno, como ha hecho él!

 

Pausa.

 

PAZ ¿Se ha ido con una novia?

 

DANIELA No sé.

 

Paz se va de la habitación. Daniela empieza a escribir. Al poco tiempo, se detiene y mira la puerta por la que salió Paz.

Pájaros en llamas

(fragmento)

 

Sonidos de aeropuerto. Un avión despega.

HOMBRE: En el cielo hay dos aviones. Los dos van hacia el mismo lugar. Cuando dos aviones se encuentran en el aire, el cielo se ilumina. Y por un momento nos parece que tenemos la posibilidad de adivinar el trazo de la muerte.

MUJER: ¿Cómo estás? 

HOMBRE DOS: Estoy bien.

MUJER: ¿Y cómo es allá? 

HOMBRE DOS: Es igual que acá.

MUJER: ¿Hay casas, edificios? 

HOMBRE DOS: …

MUJER: ¿Y existen los ángeles? 

HOMBRE DOS: Sí, pero no como tú te lo imaginas.

MUJER: ¿Sufriste? ¿Te dolió? 

HOMBRE DOS: Cuando vayas a morir, no tengas miedo. Porque no existe la muerte, pasas nomás. 

MUJER: ¿Piensas en mí? 

HOMBRE DOS: Mi memoria es tu memoria. Si tú piensas en mí, yo pienso en ti.

Foto: Fernando.

HOMBRE: Cuando Fernando tenía 15 años, su papá lo llevó a un entierro. Una tía suya había muerto. Su papá no le dijo a ninguno de sus hermanos, sólo a él. Cuando terminó el entierro, lo llevó a caminar por el cementerio,  y en un momento se detuvo. Le señaló una tumba y le dijo: Mira. Se quedó mirando la tumba, se dio media vuelta y se fue. Fernando miró la tumba. En la lápida había cuatro nombres. El de una mujer y tres niños. El primero de los nombres, era el suyo: Fernando Verano. 

HOMBRE DOS: Fernando.

HOMBRE: Fernando sabía que su papá tuvo una primera familia que murió, aunque no se hablaba mucho de eso en casa. En el año 1971, la esposa de su papá y sus tres hijos murieron en un accidente de avión. 

Foto: Familia del papá de Fernando.

HOMBRE: Charo, su esposa. Nanino, de cuatro años, Francisco José de dos y José Antonio de 8 meses. Al mayor le decían Nanino. 

MUJER: Nanino.

HOMBRE DOS: Pero ese día, en el cementerio.

HOMBRE: Ese día, en el cementerio, Fernando se enteró de que en realidad el nombre de Nanino era Fernando.

HOMBRE DOS: Fernando. 

HOMBRE: Como él. Y como su papá.

MUJER: El 29 de enero de 1996, otro avión estaba por volar. 

Foto: Lorenzo y Marisol

MUJER: Era el cumpleaños de Lorenzo. Marisol y Lorenzo tenían 3 años viviendo juntos. Blanca, la mamá de Lorenzo, le hizo una reunión con todos los amigos en su terraza frente al mar. En medio de la celebración, de pronto alguien dijo:

HOMBRE DOS: ¡MIREN! 

MUJER: En el cielo, dos aviones. Los dos van hacia el mismo lugar. 

HOMBRE DOS: ¡Se van a chocar! 

MUJER: Y no se chocaron. Entonces todos siguieron celebrando, como si no hubiera pasado nada. 

HOMBRE DOS: Sólo faltaba un mes para la muerte de Lorenzo. 

Foto: papá de Fernando.

HOMBRE: El papá de Fernando era piloto, y también se llamaba Fernando. Tenía, en diciembre de 1971, 30 años. Se había casado a los 24. Era capitán de la FAP, y tenía un año viviendo en Iquitos con su familia. En diciembre se graduaba el hermano de su esposa, en la escuela naval, así que ella y los tres hijos viajaron a Lima. El día que tenían que regresar a Iquitos para pasar la navidad con él, no pudieron viajar, porque se postergó unos días la graduación, y el papá de ella insistió en que se quedaran.

MUJER: Ella no se quería quedar. El no quería que ella se quede. 

HOMBRE: No te quedes, vengan. ¿Qué pasa si pierden el avión? No vamos a celebrar la navidad juntos.

MUJER: Mi papá insiste en que nos quedemos para la graduación. Regresamos el 24 para celebrar la navidad.

HOMBRE DOS: La graduación tomó más tiempo de lo esperado, y cuando Charo llegó al aeropuerto, el vuelo ya había cerrado. Charo se puso a llorar, y la chica que atendía le dijo vamos a llamar al piloto. Ya habían quitado la escalera del avión. El piloto escuchó que era una señora con sus tres hijos que quería ir a pasar la navidad con su marido, y aceptó volver a poner la escalera.

MUJER: También hubo otros avisos de la muerte de Lorenzo. 

HOMBRE: Un presentimiento. 

MUJER: Un domingo antes del accidente, Marisol y Lorenzo fueron a comprar fruta al mercado. El le dijo que iba a ir a supervisar un trabajo que estaba haciendo en el taller que quedaba al frente. Lorenzo era arquitecto, tenía dos hijas y estaba separado. Fabricaba muebles, y ese día tenía una entrega para un cliente. Marisol le dijo que iría comprando la fruta. Con dos bolsas llenas, fue al carro a esperarlo. Ella estaba ahí con la fruta, fuera del carro. El se había llevado la llave y no regresaba. 

MUJER: 10 minutos

MUJER Y HOMBRE DOS: 15 minutos

MUJER, HOMBRE Y HOMBRE DOS: Media hora. 

MUJER: Ella empezó a llorar. Y a rezar. Por favor no te lo lleves, no te lo lleves. Sólo había pasado media hora. Pero ella, quién sabe por qué, le rogaba a Dios que no se lo lleve. 

HOMBRE DOS: Cuando él regresó, se sorprendió al verla llorando. ¿Por qué eres tan exgagerada?

MUJER: Ella no supo qué contestarle. Sólo lo abrazó y siguió llorando. 

HOMBRE DOS: Faltaban cuatro días para la muerte de Lorenzo.

HOMBRE: El 24 de diciembre de 1971, el avión LANSA 508 desapareció en el aire con 92 personas a bordo en vuelo de Lima a Iquitos. 

Foto: recorte de prensa.

HOMBRE: El cineasta alemán Werner Herzog se salvó al no abordar el avión. El papá de Fernando, que esperaba en Iquitos a su mujer y sus hijos para celebrar la navidad, viajó a Pucallpa junto a los demás familiares de las víctimas, para esperar los resultados de la búsqueda del avión en la selva peruana. 

MUJER: El papá de Fernando tiene que afrontar solo la búsqueda de los restos. Ninguno de la familia de Charo, su esposa, viaja a la selva. Solo su primo Gerardo decide ir a Pucallpa a acompañarlo.

HOMBRE: Viernes 31 de Diciembre de 1971. En la portada de El Comercio la fotografía del Capitán de la FAP junto con su esposa y sus tres hijos. El mayor de cuatro años, el segundo de dos, y el más pequeño de once meses. Era el único caso de alguien que perdía a toda su familia en el vuelo.

MUJER: Tras 12 días de una tensa búsqueda que tuvo al país entero y a la comunidad internacional en vilo, el 5 de Enero de 1972 encontraron en la orilla de un río a una sobreviviente, Juliane Koepcke, de 17 años. 

HOMBRE: Juliane dio los datos para la ubicación de los restos del avión. No hallaron ningún sobreviviente más. Cuando le preguntaron a Juliane cómo logró sobrevivir a la tragedia, ella dijo:

MUJER: Mi padre siempre decía que cuando te pierdes debes tratar de encontrar una corriente de agua. Me dijo que al encontrar una corriente, luego encontraría una más grande, y esa se convertiría en río.

Quemar el bosque contigo adentro

(fragmento)

 

“El fuego abrió la primera brecha importante entre los hombres y los demás animales. Una única mujer con un pedernal o con una tea podía quemar todo un bosque en cuestión de horas. La domesticación del fuego fue una señal de lo que habría de venir.”

(Yuval Noah Harari, Sapiens)

“Todos ustedes destruyen estúpidamente los bosques, y pronto no habrá nada en la tierra. Del mismo modo estúpido labran la pérdida del hombre, y pronto sobre la tierra -gracias a ustedes- no quedará ni fidelidad, ni pureza, ni capacidad de sacrificio. ¿Por qué no pueden ver con indiferencia a una mujer que no es suya? Sencillamente porque cada uno de ustedes lleva dentro el demonio de la destrucción. No tienen piedad ni de los bosques, ni de los pájaros, ni de las mujeres, ¡ni siquiera uno del otro!” 

(Anton Chejov, “El tío Vania”)

 

PERSONAJES

VICTORIA 16 años

IDARA Madre de Victoria.

AURORA Abuela de Victoria.

DAVID Padre de Victoria.

FLORA TRISTAN

CONEJA

MAPACHE

(Idara, Flora Tristán y la coneja deben ser interpretadas por la misma actriz. Para los animales, debe estar con la ropa de Idara y cabeza de animal. El mapache debe ser interpretado por el actor que hace de David, con la ropa de David y cabeza de animal).

 

1.

Sala de una casa en medio de un bosque. Aurora, la abuela, esta de pie frente a una mesa. En la mesa, cartas de tarot colocadas. Victoria mira a su abuela desde el lado opuesto de la sala. Silencio. En ese momento entra Idara.

IDARA: ¿Qué pasó?

AURORA: Otra vez fuego.

VICTORIA: Le estaba leyendo a la señora de la bodega. La abuela puso las cartas y empezó a decir “Fuego, fuego, va a haber fuego”. Se ha ido llorando como si su casa estuviera en llamas.

AURORA: Yo no puedo seguir.

IDARA: Tranquila, mamá.

VICTORIA: Ayer a otra señora también le vio fuego en las cartas.

IDARA: Necesitas un descanso. Te lo digo hace tiempo. Es mejor que canceles los clientes de la semana. Con mis ahorros por ahora estamos bien, y en cualquier momento consigo otro trabajo.

AURORA: Es mi madre.

IDARA: Tengo una entrevista para un trabajo el lunes.

VICTORIA: Yo puedo buscar un trabajo.

IDARA: No.

AURORA: Es mi madre. Quiere decirme algo.

IDARA: Vamos a tu cuarto, mamá.

VICTORIA: Necesitan alguien en la…

IDARA: He dicho que no.

AURORA: Quiere decirme que el fuego va a volver.

IDARA: Te voy a hacer una manzanilla, ven.

VICTORIA: Mamá. Abuela.

IDARA Y AURORA: Qué.

VICTORIA: Tengo algo que decirles.

AURORA: ¿Qué?

VICTORIA: Hablé con mi papá.

IDARA: Qué bueno. ¿Qué cuenta?

VICTORIA: Viene.

IDARA: ¿Viene acá?

VICTORIA: Sí.

IDARA: Ah. ¡Qué sorpresa! ¿Cuándo?

VICTORIA: Hoy.

IDARA Y AURORA: ¡¿Hoy?!

VICTORIA: Sí, hoy. A las 4:00 pm.

IDARA: En veinte minutos.

VICTORIA: Sí.

Pausa. Idara y Aurora están heladas.

VICTORIA: Es una broma.

IDARA: ¡Carajo! 

AURORA: ¡Victoria! Qué susto dios santo.

IDARA: ¿Cuál es la idea de la bromita? 

AURORA: Ni pizca de gracia hizo.

VICTORIA: Qué poco sentido del humor.

AURORA: La situación no está para chistes, Victoria. 

IDARA: Anda a descansar, mamá.

AURORA: Yo sabía que escondernos acá no nos iba a salvar, cuando el venado huye del león la tierra se hace pantano, es el ciclo natural…El fuego también lo vi antes de que mi madre… 

IDARA: Mamá, basta.

Un maullido.

IDARA: ¡Flora Tristán! 

AURORA: ¡Acá! ¡Por acá está!

IDARA: ¡Flora Tristán!

AURORA: (Busca en la sala) ¡Flora Tristán! ¡Flora Tristán!

IDARA: No está… Sonó como si estuviera acá, ¿no? 

AURORA: Sí… 

Idara y Aurora buscan a Flora Tristán, Idara sale de la casa.

IDARA: ¿Flora Tristán?

AURORA: Anoche soñé con ella. Estaba embarazada y todos sus hijos nacían muertos, ella daba a luz en mi cama y yo la ayudaba a abrir todas las telitas y cuando abríamos encontrábamos a los gatitos muertos. 

VICTORIA: ¿Por qué no lees las cartas para ver dónde está, mamá?

AURORA: Sólo veo fuego cuando leo las cartas. 

VICTORIA: El mundo va a arder en llamas. 

AURORA: Es mi madre.

VICTORIA: Stephen Hawking predijo que la Tierra acabará siendo una enorme bola de fuego. Es por el calentamiento global. El calor solar provoca deshidratación en las plantas, y cuando baja la humedad del terreno, las plantas son incapaces de obtener agua del suelo, con lo que se van secando poco a poco. Este proceso hace que las plantas emitan etileno, un compuesto químico altamente combustible. Entonces las plantas se vuelven fácilmente inflamables. Y si a estas condiciones les sumamos la existencia de períodos de altas temperaturas y vientos fuertes, una simple chispa puede provocar un incendio. La chispa produce una bola de fuego que se alimenta de las plantas y del viento silenciosamente, y poco a poco estas llamas devastan zonas forestales enormes, y calientan aun más el planeta. Es un círculo vicioso. En esta situación, puede generarse un incendio al costado de uno sin inducirlo. 

AURORA: ¿Puede haber un incendio aquí?

VICTORIA: Si.

AURORA: ¿En este momento? ¿Puede arder mi pelo, mi mesa, mi gato? No, bueno, ya no tengo gata. Pronto tampoco tendré bosque. 

Regresa Idara. 

IDARA: La gata no está afuera. Tal vez era otro gato.  

VICTORIA: Sí va a venir mi papá. No era broma.

AURORA: ¿Qué?

VICTORIA: Viene en 15 minutos.

Pausa.

IDARA: ¿Qué te pasa, Victoria?

AURORA: Tampoco da risa ahora.

VICTORIA: Quizá en 10.

Pausa.

IDARA: ¿Es en serio?

AURORA: Amaneció bromista la niña.

Pausa.

IDARA: ¿No es broma?

VICTORIA: Me duele la barriga.

IDARA: ¿Victoria? ¿Va a venir tu papá?

VICTORIA: Sí. Perdón. No sabía cómo decirles. 

AURORA: No entiendo nada. ¿Viene David?

VICTORIA: Sí. Ahorita viene. 

IDARA: Pero no entiendo… ¿cómo se le ocurre caer así de improviso?

VICTORIA: Me dijo hace una semana que venía hoy.

IDARA: ¿Pero te has vuelto loca? ¿Y por qué no nos avisaste? ¡Victoria, ¿por qué no me dijiste nada?!

AURORA: Por esto. 

IDARA: (A Aurora) ¿tú no sabías que iba a venir? ¿No lo viste en tus cartas?

AURORA: Yo vi fuego.

IDARA: No puedo creer que no me haya avisado.

VICTORIA: Ahora él me escribe directamente a mí.

IDARA: ¿A ti? ¿Desde cuándo?

VICTORIA: Unos meses.

IDARA: ¿Meses? 

VICTORIA: Desde enero.

IDARA: ¿Y qué hablan?

VICTORIA: Mamá…

IDARA: No tenía idea.

VICTORIA: Es mi padre.

IDARA: No lo conoces.

VICTORIA: Claro que lo conozco.

IDARA: ¡Lo has visto tres veces en tu vida!

VICTORIA: Nada que ver, como cinco veces.

IDARA: Y qué quiere.

VICTORIA: Sólo visitarnos.

IDARA: Bueno, que venga mañana. No puedo recibirlo ahora, tengo una reunión.

AURORA: Idara, por favor.

VICTORIA: ¿Quieres que me escape?

IDARA: No me amenaces Victoria.

AURORA: No podemos cerrarle la puerta.

VICTORIA: Me voy a alistar.

IDARA: ¡Tú y yo vamos a tener una conversación muy seria luego!

Victoria sale. 

IDARA: ¿Tú sabías?

AURORA: Me acabo de enterar a la misma vez que tú. 

IDARA: ¿Sabías que se estaban comunicando?

AURORA: Voy a preparar limonada.

IDARA: ¡Tú sabías!

Sale Aurora. 

IDARA: ¡Ni se te ocurra invitarlo a cenar, mamá!

Se oye un maullido.

IDARA: ¿Flora Tristán? ¿Flora Tristán? 

Idara busca a Flora Tristán por todos lados.

Entra Victoria.

IDARA: Escúchame Victoria. No le digas a tu papá nada sobre mi trabajo ni lo del fuego.

VICTORIA: Ya sabe.

IDARA: ¿Qué sabe? ¿Lo de mi trabajo? ¿Le has contado?

VICTORIA: Sólo lo de tu trabajo. Lo del fuego no. 

Entra Aurora. 

AURORA: ¿No tienes nada mejor para ponerte, Victoria?

VICTORIA: No.

AURORA: ¿No tienes un pantalón que no tenga huecos?

VICTORIA: No.

AURORA: Esas zapatillas. Dios mío. ¿Nunca les has pasado un trapo?

VICTORIA: Abuela…

AURORA: Va a pensar que te tenemos como a una mendiga. Al menos ponte una blusa. ¿No tienes una blusa bonita?

VICTORIA: No tengo blusas.

AURORA: ¿No tienes blusas?

VICTORIA: No tengo blusas.

AURORA: No tienes blusas.

VICTORIA: No tengo blusas.

IDARA: No tiene blusas.

AURORA: No te gustan las blusas.

IDARA: No le gustan las blusas.

VICTORIA: No, no me gustan las blusas.

AURORA: ¿Por qué no te gustan las blusas?

VICTORIA: ¿Es obligatorio que me gusten las blusas?

IDARA: Yo tampoco uso blusas.

AURORA: Son demasiado femeninas las blusas para ti.

VICTORIA: ¿Demasiado femeninas?

AURORA: Para ti. Yo creo que no son demasiado femeninas para ti, pero tú crees que sí son demasiado femeninas para ti.

VICTORIA: Son demasiado femeninas para mí.

AURORA: ¿Lo ves? Pero tú eres femenina.

VICTORIA: ¿Soy femenina?

IDARA: Eres femenina.

AURORA: Eres muy femenina. Eres tan femenina como una blusa.

VICTORIA: No me gusta la palabra “femenina”.

AURORA: ¿Qué te gusta, Victoria? ¿Qué te gusta?

VICTORIA: Me duele la barriga.

AURORA: Bueno, quédate así. Pero métete el polo dentro del pantalón.

VICTORIA: No, no me gusta.

AURORA: Tienes una linda figura, no sé por qué te tapas tanto.

VICTORIA: Abuela, quiero parecer natural. Quiero que parezca que es un día como cualquier otro.

AURORA: Eso es imposible. 

IDARA: ¡Es un día como cualquier otro!

AURORA: Déjame limpiarte un poco. ¿Dónde has metido esas zapatillas, en un charco de lodo?

VICTORIA: Toda mi vida es un charco de lodo.

AURORA: Victoria por Dios santo. Tú no sabes lo que es estar en un charco de lodo. No tienes idea de lo que es la desesperación. Espero que nunca sepas lo que es estar en un charco de lodo, hundida hasta el cuello, sin nadie que te tienda una mano.

VICTORIA: Abuela, esa mancha no va a salir. Párala.

AURORA: ¿Pero dónde has metido el pie, Victoria?

IDARA: ¿Y qué cosas te ha estado contando todos estos meses que han estado hablando, ah? ¿Te ha dicho en qué trabaja ahora, ha hecho otra película, algo? A mí no me dice nada hace meses.

VICTORIA: Escúchame mamá, no le digas nada por favor. No le hables de su trabajo, de mi ropa, no le hagas ninguna pregunta. Tú tampoco, abuela.

AURORA: Entendido. 

IDARA: Victoria, no nos digas lo que tenemos que hacer, somos grandes. 

VICTORIA: No lo pongas incómodo.

IDARA: No le voy a decir nada. Sólo le voy a preguntar cómo está y nos vamos a ir a nuestros cuartos.

VICTORIA: Y no van a estar entrando a la sala todo el tiempo.

IDARA: ¿Para qué viene, te dijo?

VICTORIA: Dijo que quería verme.

AURORA: Déjame peinarte.

VICTORIA: ¡No!

AURORA: La trenza te queda linda.

VICTORIA: Así estoy bien.

AURORA: Pero parece que no te has pasado el peine en un mes.

IDARA: ¡Déjala, mamá!

VICTORIA: ¡Es mi pelo y yo quiero tenerlo así!

AURORA: Está bien. Está bien. Este es un día importante. 

IDARA: Ay mamá, por favor…

AURORA: ¿Qué edad tenías la última vez que lo viste? ¿Ocho, nueve?

VICTORIA: Nueve.

AURORA: Todo va a salir bien. Cuando seas viejita, y recuerdes el pasado, te vas a acordar de este día, y te dirás… 

VICTORIA: ¿Qué? ¿Qué me diré?

Tocan la puerta.

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